viernes, 7 de marzo de 2008

Desde Euskal Herria, con las palabras de otro

Nunca la muerte fue tan horrible como cuando llega de esta manera, por la malquerencia de extraños que deciden en qué momento se ha de acabar la vida de alguien

La sangre tiñe las calles de Arrasate-Mondragón y los corazones de todos los vascos de ley.

Nos avergonzamos de estos hijos de puta quenacieron asesinos, porque tanta crueldad no puede ser aprendida.

ETA no.ETA ez



lunes, 3 de marzo de 2008

Me negarás tres veces

Esa lapidaria frase se la dijo Jesucristo a San Pedro. Visto lo visto en el debate de esta noche y con la gatera del PP como está, a Aznar se le habrán atragantado la leche con galletas cuando haya escuchado por boca de su candidato Rajoy pedirle a los españoles su voto porque no va a gobernar "como presidente del PP, sino como presidente de todos los españoles".

Estimado votante, no sé si esta confesión ha sido producto de una inoportuna traición del subconsciente -brotó de su boca en el peor momento: en el alegato final, lo que más se repite luego en los "mass media"- o si renegar de su partido, el Popular, para arañar unos cuantos votillos tranqulizando al respetable, entra en la estrategia de campaña de la calle Génova. Me inclino a pensar que no. ¿Por qué?, porque lo dijo justo después de pedir su apoyo a los socialistas enfadados con ZP el mismo día en que las encuestas dan ganador al PSOE por más de cinco puntos de ventaja.

El designado líder de la derecha española se debió hacer la picha un lío (con perdón de la expresión) al darse cuenta de lo que estaba diciendo, y ya su mente debió ir más lenta que su boca, o al revés, ¿quién sabe? Y entonces, acorralado por el primer plano de la cámara -que todo hay que decirlo- apostató un poquito del PP.


....me negarás tres veces....

Así que habrá que estar atentos a los mensajes del candidato popular en lo que queda de campaña, porque podría llegar una segunda y una tercera negación bíblica. ¿Quien sabe? a lo mejor Aznar esta noche, con la boca llena, haya siquiera balbuceado esas palabras como en su día hizo Jesucristo.

Plumilla Agerrida